sábado, septiembre 30, 2006

Entrenando con un Griego

Mi nombre es Seba, tengo 23 años, desde mas o menos los 18 años he tenido cierta fascinación por los hombres grandes, velludos, y corpulentos, creo que toda esto partió cuando me mudé con mi familia a un departamento en la zona oriente de la capital, era un departamento pequeño, pero acogedor y vivíamos tranquilamente todos, quedaba al lado de una gasolinera, y frente a varios restaurantes. Llevábamos viviendo ahí cerca de dos meses cuando un restaurante cerró, a poco tiempo después se veía mucho trabajo en el lugar. Un día me acerque a ver que estaban haciendo cuando me topé con un hombre, de mas o menos 1,75 o mas de alto, unos brazos grandes, muy velludos y musculosos, dos piernas cual pilares hermosamente tallados, un pecho enorme que lucia nos cuantos vellos que sobresalían por el cuello de la camisa abierta hasta el 2º botón; recorrí esta visión hasta que hice contacto con unos hermosos ojos color avellana que se acompañaban de una sonrisa en una cara que estaba rodeada de una frondosa barba color castaño. -hola- me saludó el individuo con un acento bastante peculiar, pasaron ceca de 5 segundos en los que debí reaccionar para saludar, -ehh….. hola- dije algo nervioso, -¿tu eres de por acá?- preguntó, con una dicción muy forzada, lo que me hizo asumir que era extranjero y no se manejaba mucho con el idioma español, le pregunte si hablaba ingles, idioma que no me cuesta puesto que hice un intercambio durante un año en Inglaterra por parte de mi colegio, me respondió en perfecto ingles que si, le dije que yo vivia en los departamentos del frente y apunte señalandole el balcón; estuvimos conversando cerca de dos horas y la conversación hubiera durado para siempre de no ser por que se me hacia tarde para regresar a casa. Durante la noche no paraba de pensar en aquel tremendo pedazo de hombre, en su cara, su mirada y los planes que tenia para ese lugar en donde estaban trabajando; su nombre era Bernard, que significa oso fuerte, y vaya que lo era, nacido de padre griego y madre francesa había sido criado como pescador junto a su padre en la ciudad de Preveza, con el tiempo, pudo dedicarse a estudiar mas a fondo educación física lo que le ayudo a participar en varios concursos de levantamiento de pesas. Le pregunte cual había sido su razón para venir a Chile y solo sonrió diciendo que quería conocer lugares donde nunca había estado, además que pretendía abrir un gimnasio justo en donde están construyendo. La emoción de verle desde el balcón del departamento todos los días pudo más que yo, y al despedirme le di un gran abrazo, aunque recibir uno suyo fue aun mejor. Durante las siguientes semanas me asomaba a ver si Bernard estaba cerca, pero mis intentos de verle fueron infructuosos, hasta que un día se apareció frente a mi puerta, de nuevo con su acento y su forzada dicción en español me dice, -hola- dijo con una sonrisa -yo propongo trato a ti, ¿tu, puedes, sales un momento?- al terminar de hablar su sonrisa hizo que no me rehusara, habíamos estado hablando cerca de 10 minutos cuando me dice en ingles que quería mostrarme algo, salimos de los edificios y cruzamos la calle hacia su gimnasio, ya terminado, solo faltaba la inauguración oficial, me hizo el tour mientras seguía hablándome de un trato que quería proponerme, me dijo que si acaso yo le podía enseñar a hablar bien el español el me dejaría ir al gimnasio completamente gratis, yo siendo un chico un tanto pequeño y gordito, pues no era una mala idea, además así podría ver a este osote todos los días. La inauguración del gimnasio fue emocionante, además que este era bastante amplio y poseía las mejores maquinas, trotadoras y equipos de pesas que habían, lo que mas me encantaba del lugar era la sección de los baños comunitarios, divididos en sector de hombres y mujeres, por lo que en mas de una ocasión me pude bañar junto a Bernard y admirar su majestuoso cuerpo desnudo cubierto de pelos, entre sus piernas ostentaba una verga bastante grande y gruesa sin siquiera estar erecta, cuando le vi por primera vez, tuve que salir corriendo pues mi erección era bastante notoria. Pasaban los días y yo iba todas las noches a entrenar al gimnasio de Bernard mientras practicábamos su español, el cual ya podía hablar bastante mejor, al cabo de un par de meses, yo ya estaba modificando mi cuerpo ya tenia algo de masa muscular, mi espalda se había enanchado y me veia bastante mejor que cuando comenzamos. Pero eso era nada comparado con Bernard, su cara al levantar pesas, su barba, sus ojos, su cuerpo desnudo en los baños, eran mi máxima inspiración para el entrenamiento. Cierto día, después de entrenar, fuimos como de costumbre a los baños, pero yo había dejado encendidas las luces de la sala de maquinas, por lo que Bernard se adelanto mientras yo apagaba las luces, me demore un poco por un problema con la electricidad, pero nada que no pudiera solucionar, cuando volví a los baños me encontré con Bernard tendido de espalda estirándose, me guiño un ojo en cuando entre y se sentó con los pies en el agua, luego palmoteo el suelo indicándome que me sentara a su lado, lo cual hice, se me acerco lentamente y me dio un gran abrazo que duro mas del tiempo normal, esto produjo que me comenzara a excitar, mientras Bernard me sujetaba comenzó a acariciarme el cuerpo lentamente, bajo sus manos lentamente hacia las mías y fue imposible ocultar mi erección cuando me las tomó, luego se quedo mirando perplejo mientras yo me ponía rojo por la vergüenza, luego sonrió nuevamente y se movió un poco hacia atrás enseñándome su verga, la cual estaba dura y se veía gigantesca, luego lo mire nuevamente y me guiño el ojo mientras sonreía y terminamos con un apasionado beso ansiado por mí desde el primer día que le vi. La excitación era cada vez mayor, Bernard comenzó a tocarme, retrayendo mi prepucio y tocándome el glande con su dedo pulgar, lentamente comencé a lubricarme y cada vez que lo hacia Bernard apretaba gentilmente mi verga y lo repartía con su dedo por todo mi glande, haciéndome gemir de placer, luego dijo que entrara en el agua y al hacerlo quede justo a la altura de su cintura, al levantarse Bernard pude ver su verga con mayor detalle, no aguante y comencé a mamársela, primero la cabeza roja, luego su tronco venoso y con mucho esfuerzo logre llegar hasta sus bolas, grandes, redondas y con un aroma que me exitaba aun mas, Bernard solo exhalaba y gemía cada vez mas, lo que me ponía muy caliente y comencé a masturbarme pero Bernard me detuvo, luego entró al agua y se acercó lentamente. De nuevo su sonrisa hizo que no rehusara nada de lo que este hombre quería hacerme, se acerco a mi oído y dijo –te voy a hacer mió- haciendoalarde del español que le enseñé, habiendo dicho esto, se sentó en el segundo escalón de la escalera de acceso a la piscina, el agua le llegaba hasta el pecho haciendo que sus pelos flotaran como una tupida selva acuática, yo no espere mas y me acerque, con un rápido movimiento, Bernard, me tomó y me sentó en sus muslos, me abrazo y nos dimos otro beso, al separar nuestras caras Bernard se lamió los dedos y con mucha destreza magnifica comenzó a jugar en mi culo dilatándome lentamente, el agua caliente de los baños ayudaba bastante, mis gemidos se hicieron cada vez mas fuertes hasta que Bernard dijo que ya estaba listo, me levanto un poco para luego sentarme en su endurecida verga, la cabeza era enorme, casi no cabía en mi culo - me duele- le dije, pero Bernard solo respondió con una sonrisa y comenzó de nuevo con mas suavidad, mi culo lentamente fue cediendo hasta que me entro todo ese tronco grueso que tenia el osote. El placer era inigualable, en ese momento me moví un poco y arquee la espalda, al hacer esto Bernard me tomo por la cintura con una mano y con la otra comenzó a masturbarme mientras presionaba su pelvis contra mi culo haciendo que su polla entrara y saliera de mi sin problemas, estuve a punto de acabar varias veces, pero Bernard se daba cuenta de ello y se movía mas lentamente para extender el placer que sentíamos ambos, luego era Bernard quien estaba a punto de acabar, por lo que me masturbe rápidamente y acabamos al mismo tiempo, él bombeándome su semen en el culo, y yo chorreándolo en el pecho y llegando a su cara. Luego con mucha calma saco su pene de mi culo, yo me deslice hacia un costado y me quede adormilado en su pecho abrazándolo. Cuando desperté eran cerca de las 12 por lo que me apresure en regresar a casa, nadie se dio cuenta de la hora a la que regrese. Aun lo recuerdo como si fuera ayer, fue la mejor experiencia de mi vida. Ahora Bernard esta de vuelta en Grecia por motivos de una competencia y yo estoy manejando el gimnasio, ahora entrenamos los dos juntos en el gimnasio y nos relajamos después en los baños.
Fin 
by K

martes, agosto 08, 2006

Los Gemelos Ursinos

Esta historia ocurrió hace cerca de 6 años cuando me mudé a chile a continuar mis estudios, mi nombre es Marco, soy un hombre de 33 años de edad, mido un 1,80 y peso cerca de 100 kilogramos, me gusta denominarme oso, y desde siempre me han gustado mucho los osos especialmente los oseznos, se podría decir que estaba esperando encontrar a un osezno para cuidarlo y quererlo por siempre, pero para mi sorpresa encontré dos.

Hacia solo una semana que había llegado a Chile desde España y necesitaba un lugar para vivir por lo menos por los 3 años que duraba el doctorado que yo iba a realizar, claramente no podía quedarme por todo ese tiempo alojando en un hotel por lo que inicié mi búsqueda de un lugar para vivir, a los pocos de días de estar buscando departamento descubrí que lo mejor sería compartir uno pues mi situación económica daba prioridad al doctorado, así que comencé a buscar, y dentro de uno de los avisos encontré uno que decía “Hermanos arriendan pieza amoblada, sin gastos comunes, entrevista personal necesaria, $30.000=” sin pensarlo dos veces me enfilé a ver este departamento, al llegar no podía creer que una habitación fuera a ser tan barata debido a la localización y la cercanía con el metro.

Al llegar frente a la puerta, toque el timbre muy nervioso pues suponía que la entrevista era muy dura para elegir a la persona idónea, mi nerviosismo se subió al máximo cuando un tipo de mas o menos 1,90 de alto abre la puerta, yo estimé que pesaba cerca de 110 kilos, tenia una barba completa y muy abundante, el cabello color castaño muy claro y unos ojos verdes que cautivaron mi mirada, luego de esta visión de masculinidad y belleza se asomaron otro par de ojos verdes por sobre el hombro de este pedazo precioso de hombre –¿vienes por lo del aviso?- preguntó el segundo hombre en aparecer acompañado de una hermosa sonrisa, me costó dejar de admirar a este par de oseznos hermosos y cerrar un poco la boca antes de responderles que si, gentilmente me hicieron pasar y se presentaron, ambos tenían 25 años de edad y a pesar de ser hermanos gemelos ambos diferían en algunas cosas, Fernando estudiaba cocina internacional, media lo mismo que su hermano Andrés, usaba la barba recortada se le notaba un poco mas gordito que su hermano y tenia una mirada muy sincera con un encanto infantil que llamó mucho la atención, Andrés en cambio, era mas serio, estaba estudiando medicina, tenia un destello de picardía en la mirada que se destacaba aun mas cuando hacia una mueca entornando los ojos y torciendo la sonrisa, usaba la barba bien abundante pero bien marcada. Ambos eran un deleite a la vista, la entrevista fue de lo mas relajada, y al final me dijeron que llevara mis cosas de inmediato pues que después de las 4 horas de conversación (que se pasaron volando) habían encontrado a su nuevo compañero de cuarto.

Mi mudanza fue facilitada por la camioneta de Fernando, y Andrés me ayudó a ubicar mis cosas en su respectivo lugar, al final del día estábamos los 3 agotados, además que el calor del verano se hacia notar, por lo que me invitaron a refrescarme un rato en la piscina del edificio, casi pude disimular el nerviosismo y excitación que me provocaba mirar a ese par de hermosos especimenes ursinos jugar en el agua, por un momento noté que tenían una forma especial de mirarse, cosa que me produjo una excitación aun mayor, por lo que decidí ir a descansar un momento y no pensar mas en el asunto, no quería arruinar mi recién conseguido hogar con mis fantasías sexuales.

todavía faltaban 4 semanas para iniciar el doctorado, por lo que me dedique a conocer bien a mis anfitriones, descubrí al final de la primera semana que ambos eran muy buenos para festejar e irse de copas, pero a pesar de todo eran ambos muy responsables, esto debido a que sus padres fallecieron cuando ellos tenían no mas de 15 años de edad, por suerte su vida se les facilitó por la fortuna que les fue heredada después del trágico incidente, de hecho ambos supieron como manejarla lo suficientemente bien para evitarse problemas y cubrir sus necesidades básicas, con el tiempo supieron invertir bien su fortuna permitiéndoles despreocuparse del dinero, a pesar de ello ambos eran muy generosos, y en mas de una ocasión me permitieron ahorrar algo de dinero extra cuando se demoraba en llegar mi paga desde el extranjero. Ambos eran muy buenos conmigo, pero nunca esperé la sorpresa que me llevaría al termino del año.

Yo, a pesar de todo, estaba vuelto loco con Andrés y Fernando, verlos en las mañanas usando nada mas que un bóxer, verlos en la piscina del edifico, verlos salir de la ducha con los pelos mojados, sentir sus calidos abrazos con los que siempre me recibían (especialmente Fernando), todas esas cosas me servían de inspiración para las noches cuando ambos llegaban tarde y podía regocijarme masturbándome pensando en ese par de estupendos oseznos,

Hacia el final del año, comencé a quedarme hasta tarde trabajando en la Universidad, por lo que no podía verles tan seguido ni salir a festejar con ellos, por lo que me planearon una fiesta para la cual pusimos fecha establecida, fue el día 12 de diciembre, mi ultimo día de clases por ese año, pero lamentablemente las cosas fueron mal y tuve que quedarme hasta tarde terminando la presentación final, llegue al departamento cerca de las 3 am sintiéndome muy mal pues no había tenido tiempo de llamar a casa y avisar que iba a llegar tarde, ya imaginaba las caras de decepción de Andrés y Fernando, entre calladamente en el departamento, todo estaba oscuro cuando choqué con algo, tanteando de a poco, me di cuenta que no era algo sino alguien, era Andrés quien estaba de pie junto a mi y con lo que choqué fue su pecho, luego Fernando encendió la luz y dijo –pues te tardaste en llegar- frunciendo el ceño, yo de la vergüenza no miré a ninguno de los dos y solo miraba al suelo cuando me fui dando cuenta que ambos estaban solamente usando un bóxer, rápidamente subí la mirada para encontrarme con la picara mueca de Andrés, mientras se me acercaba a menos de 3 cms de la cara diciendo –nos has hecho esperar mucho- yo solo lo miraba a esos hermosos ojos mientras mi respiración se aceleraba cada vez mas –y no solamente hoy….estamos hablando desde que llegaste- agregó Fernando acercándose mientras cerraba la puerta y ponía el seguro, habiendo hecho esto se puso detrás mío y me abrazó mientras resoplaba mi nuca, yo solo emití un gemido con una exhalación cuando Andrés me planta un beso que me dejó helado, el par de hermanos me llevaron hacia la sala, Fernando me tomó firmemente los brazos por atrás mientras me apretaba contra su creciente bulto, luego Andrés abrió mi camisa haciendo volar varios botones por lo aires, para luego besar mi pecho, solo podía retozar en el placer de tener a ese par de oseznos besándome de esa manera, luego me sentaron en el sofá y comenzaron a besarme uno a cada lado, y cada uno jugaba con su lengua en mi boca, luego comenzaron ambos a morderme las tetillas y al darse cuenta que eso me excitaba cada vez mas siguieron en eso hasta que Andrés, sin reparo, me abrió el pantalón exponiendo mi erecto pene a través de mis boxers humedecidos por tanta calentura, luego sacó mi pene lentamente y lentamente comenzó a masturbarme mientras Fernando me besaba una y otra vez.

Yo lentamente comencé a entrar en acción, sujeté a Fernando por el culo y luego moví mi mano hacia sus bolas y luego su erecto pene, y le bajé lentamente el bóxer, exponiendo una polla gruesa (mas que cualquiera que hubiera visto antes) era bastante larga y con una cabeza roja que daban ganas de mamar una y otra vez, mientras yo admiraba el tronco grueso de Fernando, Andrés se me acercó a la cara sacando el suyo, yo sin mas demora comencé a mamarlo, era increíble, el sabor era espectacular, el calor que emanaba se sentía muy bien y los gemidos de Andrés me ponían cada vez mas cachondo, yo estaba con los ojos cerrados cuando de repente los gemidos de Andrés cesaron, y al abrir los ojos vi una escena que me calentó aun mas, Fernando estaba besando a su hermano mientras yo comencé a mamarle la polla a cada uno, todavía no se como pero logre mamársela a ambos a la vez lo que genero un gemido de placer mutuo de ambos. Estuvimos un buen rato así, hasta que Fernando dijo que seria mejor que fuéramos a la cama

Al llegar al dormitorio de Andrés (quien tenia la cama mas grande de todos) Fernando me empuja hacia la cama, yo quede tendido de espaldas con mi polla apuntando hacia arriba enrojecida como nunca, en eso se acerca lentamente y comienza a sentarse en mi pene, yo podía ver el placer que causaba empalarse en mi polla, cosa que hizo que se me pusiera mas dura aún, en eso Andrés llega a mi lado y mientras me besaba comenzó a masturbar a Fernando quien a los pocos minutos no dio mas y acabo en grandes cantidades dejando tanto mi pecho como el de Andrés bañados en su semen caliente, luego Andrés me dice –ahora te toca a ti Marco- acto seguido me coloca en cuatro al borde de la cama y comienza a lamerme el culo con una destreza tal que se hacia increíble la sensación, mientras yo estaba a merced de Andrés Fernando ya recuperado de su acabada, seguía con ganas de mas y comenzó a mamarme la polla, al rato siguiente vi como el pene de Fernando comenzó a reaccionar de nuevo y sin pensarlo se lo mamé, hicimos un 69 de lo mas delicioso mientras Andrés me dilataba lenta pero consistentemente.

Cuando ya me hube dilatado lo suficiente Andrés ubica su gruesa polla en mi culo y me penetra lentamente, al mismo tiempo Fernando se coloca frente a mí y comienza a darme su polla en la boca. Como explicar la excitación de ser cogido por ambos lados por dos oseznos hermosos y calientes, luego de cerca de 20 minutos de continuo placer, Fernando se ubica justo debajo mío, sin decirme nada entendí sus intenciones, sin meditarlo mas lo penetre al mismo tiempo que Andrés me penetraba a mi, que excitación mas grande Andrés comenzó a gemir y jadeaba con más fuerza y pocos segundos después da un rugido mientras me llenaba el culo de semen caliente, el cual, salía a borbotones hinchando su polla, Fernando luego se ubica nuevamente para darme su polla en la boca y acaba por segunda vez, dándome toda su leche caliente en la boca, y desparramándola por mi cara. Yo aun cansado seguía muy excitado por lo que le pedí a Andrés y Fernando que me masturbasen, -espera un momento- dijo Fernando mientras salía en dirección a su habitación, se demoró menos de 3 segundos en volver con un pequeño tubo de aceite para masajes, se puso un poco en las manos y otro buen tanto en mi polla, comenzó la paja mas maravillosa que nunca haya experimentado, es calor era intenso y las manos de Andrés y Fernando eran expertas, en poco minutos me hicieron acabar con un descarga que no se comparaba con ninguna que antes haya tenido, mi cuerpo no respondía y solo exista un placer sin igual que desencadenaba espasmos con cada eyaculación.

Después de todo ese maravilloso sexo, Andrés y Fernando se me acercan y ambos me besan a la vez, para luego recostarse un rato en mi, ya eran cerca de las 6 am cuando nos fuimos a la ducha y luego a dormir.

Pasaron los siguientes dos años de mi doctorado y tuve que volver a España, Fernando me acompaño por 6 meses mientras hacia un curso de cocina y Andrés consiguió una pasantía en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias por la misma cantidad de tiempo. Yo por mi parte moví todas las conexiones que pude para ser trasladado a Chile para vivir con mis dos oseznos gemelos, cosa que he hecho desde hace 3 años.

Fin

By K

Conociendo a un Oso

No recuerdo cuando comenzaron a gustarme los hombres, pero si se cuando comenzaron a gustarme los osos, fue cuando conocí a un amigo de la familia, su nombre es Jaime, él era primo de un buen amigo de mi padre que vivía en otra ciudad. Debido a su trabajo le tocaba siempre estar viajando y la empresa para la que trabajaba confundió las ciudades y perdió la reservación en el hotel designado, por eso había hablado con mis padres y aceptaron alojarle por una semana aproximadamente.

Recuerdo que esa tarde era bastante fría y estaba lloviendo, yo no había llevado impermeable a la escuela y me había empapado completamente, yo venia corriendo por la vereda hacia mi casa cuando sin darme cuenta choqué con un hombre macizo de aproximadamente unos 28 años, de 1,75 aprox, debe haber pesado unos 120 kilogramos, unas piernas anchas y fuertes, una cara mas bien cuadrada con una nariz recta pero no demasiado larga, de hecho, hacia juego perfectamente con su rostro, unos ojos color café oscuro que brillaban a través de unos lentes coloreados de amarillo, una cabellera negra oscurísima que terminaba con una barba completa y tupida que le daba un aire de hombre serio, eso hacia que se viera más mayor de lo que era, pero que al mismo tiempo lo convertía en un símbolo de virilidad que hizo que se cortara la respiración cuando le vi detenidamente después del choque. Yo, en todo caso para mí edad, ya a poco de terminar mis estudios secundarios, era bastante alto midiendo aproximadamente 1.78, pesaba cerca de 80 kilos, a pesar de las bromas de mis compañeros yo era el mas grande de mi curso, claro que aun no tenia vello corporal, solo unos vestigios insípidos  de barba.

Después del choque tropecé y torpemente caí al suelo, mientras su paraguas voló hacia un lado. Pasó un instante y él se me acerca preguntando -¿estas bien?- yo sin poder hablar de la impresión solo sonreí, luego me extiende la mano diciendo -lo siento por hacer causado tu tropiezo, estaba buscando una dirección y no te ví-, agradeciéndole con una leve venia le contesté que estaba bien y le ofrecí ayuda para ubicar alguna dirección cercana, -si no te molesta ayudar a quien te ha causado un tropiezo- contestó a la vez que se sacaba su abrigo y lo colocaba sobre mis hombros, luego dijo mientras guiñaba un ojo -úsalo tranquilo, ya te has mojado suficiente por hoy-. Mientras él recogía su paraguas y lo sacudía, yo estaba con la cara roja sintiendo las gotas frías de lluvia cayendo en mi cara, recordé que él debía buscar una dirección, -¿me puedes decir hacia donde te diriges?- pregunté. Hubo un leve silencio y en eso me extendió un pedazo de papel, al leerlo me sorprendí aun mas , luego le contesté sonriendo que era en mi casa….después de eso mi cara se puso completamente roja.

Llegamos a mi casa y muy cordialmente saludó a mis padres, quienes le respondieron que por motivos de poco tiempo le tuvieron que acomodar en mi habitación y que yo dormiría en el sofá cama de la sala, a lo que no me opuse, pues la imagen de que este osote iba a dormir en mi cama, realmente me aceleró el corazón, sobretodo al sentir la mezcla de olor entre colonia y tabaco que tenia su abrigo, era un aroma que me causaba sensaciones que no podía explicar.

Pasamos la semana tranquilamente, él hablándome de su trabajo, ayudándome con los deberes de la escuela cuando podía y yo enseñándole la ciudad en mis ratos libres. Terminada la semana yo volví a mi habitación a envolverme con su olor remanente, esa maravillosa permaneció en mi almohada cerca de dos meses, y me generaba una sensación que nunca había experimentado.

A mis padres Jaime les había agradado tanto que lo invitaron a quedarse cuando quisiera y que no necesariamente debía ser por trabajo, y así lo hizo, durante el verano nos vino a acompañar por una semana mas y después se volvió costumbre que viniera todos los veranos, ya hasta me había agarrado confianza y me decía “osezno” pues yo le había comentado que me gustaban los osos (animales), incluso vino para mí cumpleaños de mayoría de edad y me regaló un hermoso reloj. Ese verano recuerdo que fue el mejor de todos. Jaime volvió cerca de la fecha de mi graduación, muchos de mis compañeros me molestaban mucho ya que se había esparcido el rumor de que yo nunca había besado a nadie. Nunca fui muy sociable con mi curso, siempre me sentí excluido, además de que me fui cuenta muy pronto de mi gusto por los hombres, estar en un colegio de solo hombres, ser gordito y no enganchar con las típicas actividades de machito, siempre me acarreó ser el objeto de bromas infantiles y bullying. Además de que yo deseaba que mi primer beso me lo diera una persona especial, en mis más profundos deseos quería que esa persona fuera Jaime.

Durante esa jornada llegué a casa y le encontré de sorpresa tomando café con mis padres, ellos habían estado planeando hace varias semanas tomarse un tiempo para ir en su segunda luna de miel. Cuando llegue me dijeron que por motivo de una promoción de último momento ellos partirían a la noche y que Jaime había accedido a quedarse conmigo durante los dos meses que ellos iban a estar fuera, el corazón casi se me salía del pecho, esa tarde fuimos a dejarles al aeropuerto y a la vuelta Jaime me preguntó -Camilo….¿estas bien? Te noto algo distraído-, -no es nada Jaime, es solo que estoy un poco cansado y además mañana es mi fiesta de graduación, y pues no estoy demasiado entusiasmado- , llegamos a casa y Jaime rápidamente preparó una cena que a mi gusto fue increíble, yo le pregunté si acaso él iba a quedarse en mí habitación como de costumbre, -no creo que sea justo, llevo dejándote sin habitación por dos años, no te preocupes yo dormiré en el sofá cama-, -Jaime…..- le dije -duerme en mi habitación yo usaré la de mis padres- habiendo dicho esto subí las escaleras y me dispuse a dormir.

Al día siguiente Jaime me despertó con un desayuno impresionante en la cama acompañado de una sonrisa que me hizo desear que todos los días fueran así, -para que comiences bien este día- dijo Jaime y luego se sentó al lado de la cama y encendió el televisor, yo mientras me espabilaba no me atrevía a mas que mirarlo, mientras en mi mente imaginaba como seria besarlo, sentir ese aroma que me volvía loco, sentir ese cuerpo ancho y macizo entre mis brazos, a estás alturas yo ya tenia algo vello en el pecho y en la barriga, y mi barba estaba creciendo lentamente y media ya cerca de 1,85, pero nada se comparaba con la belleza de ese oso sentado a mi lado, no se en que momento me sucedió pero después de desayunar me acurruque a su lado y me quedé profundamente dormido, envuelto en su aroma.

Desperté mas tarde y noté que Jaime no estaba en casa, de seguro fue a pasear por la ciudad, yo me dedique a preparar mis cosas para la fiesta de graduación, ya eran las 9 pm y Jaime no volvía, le dejé una nota en la mesa del comedor que decía “no vuelvo sino hasta después de las 2 am dejé algo de comida preparada en el horno”, después de eso, me vestí y salí a mi fiesta.

La fiesta fue pues como cualquier fiesta de graduación, yo había quedado de asistir con una amiga, pero ella se resfrío. Mis compañeros estaban besando a sus citas y vi a varios encaminados hacia recluidos lugares a hacer algo más que besarse. Yo solo pensaba en Jaime, comenzó el evento para coronar al rey y la reina de la promoción, antes de que se les eligiera yo ya estaba en el auto manejando lentamente a casa.

 Cuando me di cuenta que eran cerca de la 1:30, al entrar a casa supuse que Jaime estaba dormido, ví su chaqueta colgada y al subir la escalera sentí su respiración desde el pasillo del segundo piso, lentamente me encaminé a la habitación de mis padres cuando siento un quejido proveniente de mi habitación, la curiosidad me mataba, entreabrí la puerta y lo vi en todo su esplendor desnudo, tirado en mi cama, sobándose su panza y frotando a su ancho pecho, su respiración se hacia mas fuerte y de a poco pude divisar su pene como se enrojecía y creía , yo no aguantaba mas estaba a punto de explotar, pero corría el riesgo de que me descubriera, fui a la habitación de mis padres, rápidamente me puse mi pijama para estar mas cómodo y salí al balcón que comunica ambas habitaciones, y ahí estaba la visión mas espectacular que haya visto en mi vida, el oso de mis sueños tocándose y gimiendo de placer, echado en mi cama, yo no aguante mas y comencé a masturbarme a través del pantalón, luego metí la mano y seguí haciéndolo hasta que sin darme cuenta golpee un macetero que cayó al suelo del balcón con un ruidoso ¡crash!, Jaime se apresuró al ventanal y lo abrió tan rápido que no me dio tiempo de escapar ni de sacar la mano de mi pantalón.

-¿que sucedió?- dijo -¿Qué haces aquí Camilo?- preguntó mientras me miraba medio sorprendido y algo nervioso, "no se como explicártelo Jaime", "lo siento Jaime, no fue mi intención espiarte" miles de excusas pasaban por mi mente pero ninguna salió a flote, me quedé pálido sin poder gesticular frase, Jaime me miró detenidamente y luego dijo duramente -entra que hace frió-, yo estaba congelado pero de miedo, no sabia que iba a suceder, no sabia si Jaime se iba a ir, no sabia si iba a llamar a mis padres, pero solo se acercó y sin mas ni mas puso su brazo alrededor de mis hombros, -tranquilo no le diré a nadie, solo quiero saber que hacías ahí-…….mi cara se puso roja y mi respiración se forzaba mas de lo usual y lo único que salió de mi boca fue -te miré... me pasan cosas contigo….me excite….me gustas, creo... no sé, creo que si, pero no sé- y terminé con un lastimoso y casi audible -lo siento-. 

El solo resopló y dijo -no debes sentirlo- luego tomo unas bocanada de aire y salió al balcón mientras encendida un cigarrillo, -no te preocupes- añadió, -si así eres tu, nunca nadie te debería juzgar por ello-, hubo una pausa muy larga pero su cara luego dejo de ser tan formal y sonrió con una mueca torcida diciéndome -pero eres un osezno muy picaron espiándome así-, yo me puse rojo y le pregunté si acaso le molestaba que lo hubiera visto, mientras él terminaba de fumar su cigarrillo y apagaba la colilla sobre el barandal del balcón dijo -no me molesta, es más, para que estés tranquilo debes saber que soy bisexual-. Mi mente no podía creerlo, -Jaime...- dije con voz temblorosa -tu crees que podrás perdonarme, es que en serio me gustas y pues nunca me hacía sentido así por alguien.... o hecho algo así mirando a alguien- esbocé una pequeña sonrisa mientras mis ojos buscaban los suyos.

-JAJAJA- rió Jaime -no puedo decir que no a esos lindos ojitos de cachorro que pones- 

Mi cara se puso muy roja y por algún extraño motivo tenía una muy visible erección a un pesar de estar algo avergonzado, además no ayudaba en nada el constante paseo de Jaime aún desnudo por la habitación.

-pues ¿que te gustaría hacer?- preguntó -creo que nunca hemos hablado de cosas sexuales o románticas ¿ya lo has hecho?, ¿que te gusta?-

Yo estaba muy excitado y con los cara tan roja que sentía los latidos de mi corazón en mis oídos

-yo... pues yo... nada... pues no... he besado a nadie aún- me forcé a decir eso y luego solo enterré mi avergonzada cara en la almohada.

-Que hermoso y tierno eres- dijo Jaime -¿me permitirías ser tu primer beso?- 

-¿QUEEEEÉ?- dije mientras mi corazón palpitaba a mil por hora, mi sueño se haría realidad, no podía creerlo, -pues , si, lo deseo desde hace mucho- le confesé  -es más quiero hacer de todo contigo- 

habiendo dicho esto, lentamente se acercó, acarició mi rostro con el dorso de su mano y luego con su dedo hizo lo mismo con mis labios, me hizo un poco de cosquillas, lo que me hizo sonreír y durar una entrecortada exhalación. Jaime luego tomó mi mano y la llevó a su rostro y me hizo imitar sus movimientos y cuando pasé mi dedo por sus labios lo beso suavemente, nuestras caras se acercaron lentamente, yo podía sentir su aliento calido, sus labios estaban a centímetros de los míos, sentía como su aroma me envolvía, luego tomó suavemente mi rostro y muy lentamente nuestros labios se fundieron en un besó, mi cuerpo no respondía, mis piernas flaqueaban, sentí que caía, pero Jaime me abrazó fuertemente luego sentí como si flotara, lentamente nuestras bocas se abrieron y su lengua comenzó a jugar con la mía, su barba me inundaba con ese aroma a colonia y tabaco, luego me depositó suavemente sobre la cama, yo estaba excitadísimo de solo estar ahí, y Jaime se percató de ello.

-Vaya vaya además de pícaro, eres un osezno calentón-, dijo él, yo solo sonreí, -bueno creo que también debemos ser justos, tu me viste desnudo ahora debo verte yo- sin mas que decir Jaime prescindió de mi pijama y me dejo desnudo tendido sobre la cama, -vaya- dijo con sorpresa  -eres ya un osezno hecho y derecho- después de esto, comenzó a recorrer mi cuerpo con sus firmes manos, cada toque era una explosión de placer, luego se acerca a mi y me besa nuevamente, -yo hace mucho esperaba esta momento- le dije, el solo sonrió y me beso de nuevo y luego besaba todo mi cuerpo, desde el cuello hasta mis piernas, llegando a mi pene comenzó a tocarme y después jugaba con su lengua sobre el.

Jaime me levanto al rato después de haber jugado bastante con mi pene y me sentó en la cama, luego se acerca por el frente y me toma la cabeza, -¿quieres intentar esto?- pregunta, -Si- respondo yo. Obedientemente abrí mi boca y Jaime entro en, que sabor más espectacular, ese olor, era todo magnifico, luego cuando lo sacó entre jadeos le dije -soy tuyo Jaime, hazme lo que quieras-, Jaime luego me abrazó y me dijo -yo también soy tuyo, y puedes hacerme lo que desees-. Yo estaba dispuesto a todo, además no quería tener mi primera experiencia sexual con nadie más que con él, -por favor, hazme tuyo- le dije nuevamente susurrando.

Dicho y hecho, Jaime rápidamente comenzó a buscar algo entre su ropa y saco un pequeño frasco y unos condones, me preguntó si acaso quería penetrarlo primero, le dije que no, que quería que me enseñará primero pues yo no sabría cómo hacerlo, Jaime sacó algo del liquido del frasco, lo froto contra mi culo, -esto se sentirá frío pero luego tomará un calor agradable, y teayudará a dilatar-, dijo Jaime, a la vez que jugaba con sus dedos en mi culo me masturbaba lentamente. -Tranquilo mi querido osezno- me decía Jaime -voy a ser lo mas sutil que pueda-, después de haber dicho eso, me puso en cuatro, y comenzó lentamente a ponerme el tronco gigantesco que tenia por pene, -Ahhhhh…Jaime….me duele….- gemía yo, -tranquilo osezno mío, lo haré mas lento aún- y así lo hizo…estuvo cerca de 20 minutos dilatándome lentamente con su tronco, hasta que por fin no dolía mas y solo existía un placer inigualable luego entre jadeos sentía su respiración, se iba deteniendo de a poco, hasta que se normalizó y me preguntó…-¿estas listo?-….yo solo asentí, entonces ese macizo hombre comenzó a entrar y salir de mi culo y mi cuerpo solamente sentía placer, un placer incomparable, las manos de mi oso me sujetaban con fuerza las piernas, luego de la nada Jaime me dice que me de vuelta -quiero verte la cara-, yo obedecí y me acosté de espaldas, Jaime toma mis piernas en sus hombros ynme penetra una y otra vez entrando y saliendo completamente cada vez, yo no daba mas por la excitación y, sin siquiera tocarme, entre gemidos del más intenso placer que haya sentido jamás, empecé a eyacular.

Habiendo acabado yo, Jaime sale de mi, se retira el condón y comienza masturbarse justo en frente mío, sus gritos de placer se transforman en verdaderos gruñidos de oso, al rato siguiente también acaba bañándome en su leche caliente, luego, se recuesta al lado mío y me da un largo beso que me adormece, después de ello Jaime se queda mirándome fijamente, -hemos hecho un desastre- me dice sonriendo, -ven vamos a la ducha-

Ya bajo el agua la belleza de Jaime no disminuía, el oso de mis sueños me bañó, limpió hasta el ultimo centímetro de mi cuerpo, pero con solo sentir el toque de sus manos me excité una vez mas, a lo que Jaime solo sonrió, acto seguido se agachó y comenzó a mamar mi pene de una forma espectacular, yo ya estaba por acabar cuando Jaime se detiene, luego lentamente  retoma su trabajo y me mantiene a punto de acabar por un largo tiempo, luego, atrapado entre Jaime y la pared, yo, sin poder aguantar más, le lleno la boca con mi leche, luego mi oso solo me mira con ternura. Nos terminamos de bañar y me dice -vamos a secarnos-

Su pecho estilaba las últimas gotas de la regadera, cuando me le abalance robándole otro beso, -Quiero estar contigo para siempre- le dije a Jaime y me dio otro beso. Llegando de nuevo a la habitación, nos acomodamos a dormir, Jaime me abrazó y con un suave beso, me dijo, -hasta mañana-, yo le respondí -hasta mañana, hermoso oso de mis sueños-

Los siguientes días no nos despegamos el uno del otro, era la primera vez en mi vida que me sentía así. Al terminar los dos meses, llegaron mis padres, y Jaime tuvo que volver al trabajo, nos volvimos a ver al verano siguiente y en cuanto tuve la oportunidad, busque entrar a una universidad en su ciudad, mis padres nunca se preguntaron porque Jaime nunca mas volvió a ir a la casa, pero la verdad es que desde aquel entonces estamos juntos, y él será por siempre el único oso de mis sueños.

Fin

By K