martes, agosto 08, 2006

Conociendo a un Oso

No recuerdo cuando comenzaron a gustarme los hombres, pero si se cuando comenzaron a gustarme los osos, fue cuando conocí a un amigo de la familia, su nombre es Jaime, él era primo de un buen amigo de mi padre que vivía en otra ciudad. Debido a su trabajo le tocaba siempre estar viajando y la empresa para la que trabajaba confundió las ciudades y perdió la reservación en el hotel designado, por eso había hablado con mis padres y aceptaron alojarle por una semana aproximadamente.

Recuerdo que esa tarde era bastante fría y estaba lloviendo, yo no había llevado impermeable a la escuela y me había empapado completamente, yo venia corriendo por la vereda hacia mi casa cuando sin darme cuenta choqué con un hombre macizo de aproximadamente unos 28 años, de 1,75 aprox, debe haber pesado unos 120 kilogramos, unas piernas anchas y fuertes, una cara mas bien cuadrada con una nariz recta pero no demasiado larga, de hecho, hacia juego perfectamente con su rostro, unos ojos color café oscuro que brillaban a través de unos lentes coloreados de amarillo, una cabellera negra oscurísima que terminaba con una barba completa y tupida que le daba un aire de hombre serio, eso hacia que se viera más mayor de lo que era, pero que al mismo tiempo lo convertía en un símbolo de virilidad que hizo que se cortara la respiración cuando le vi detenidamente después del choque. Yo, en todo caso para mí edad, ya a poco de terminar mis estudios secundarios, era bastante alto midiendo aproximadamente 1.78, pesaba cerca de 80 kilos, a pesar de las bromas de mis compañeros yo era el mas grande de mi curso, claro que aun no tenia vello corporal, solo unos vestigios insípidos  de barba.

Después del choque tropecé y torpemente caí al suelo, mientras su paraguas voló hacia un lado. Pasó un instante y él se me acerca preguntando -¿estas bien?- yo sin poder hablar de la impresión solo sonreí, luego me extiende la mano diciendo -lo siento por hacer causado tu tropiezo, estaba buscando una dirección y no te ví-, agradeciéndole con una leve venia le contesté que estaba bien y le ofrecí ayuda para ubicar alguna dirección cercana, -si no te molesta ayudar a quien te ha causado un tropiezo- contestó a la vez que se sacaba su abrigo y lo colocaba sobre mis hombros, luego dijo mientras guiñaba un ojo -úsalo tranquilo, ya te has mojado suficiente por hoy-. Mientras él recogía su paraguas y lo sacudía, yo estaba con la cara roja sintiendo las gotas frías de lluvia cayendo en mi cara, recordé que él debía buscar una dirección, -¿me puedes decir hacia donde te diriges?- pregunté. Hubo un leve silencio y en eso me extendió un pedazo de papel, al leerlo me sorprendí aun mas , luego le contesté sonriendo que era en mi casa….después de eso mi cara se puso completamente roja.

Llegamos a mi casa y muy cordialmente saludó a mis padres, quienes le respondieron que por motivos de poco tiempo le tuvieron que acomodar en mi habitación y que yo dormiría en el sofá cama de la sala, a lo que no me opuse, pues la imagen de que este osote iba a dormir en mi cama, realmente me aceleró el corazón, sobretodo al sentir la mezcla de olor entre colonia y tabaco que tenia su abrigo, era un aroma que me causaba sensaciones que no podía explicar.

Pasamos la semana tranquilamente, él hablándome de su trabajo, ayudándome con los deberes de la escuela cuando podía y yo enseñándole la ciudad en mis ratos libres. Terminada la semana yo volví a mi habitación a envolverme con su olor remanente, esa maravillosa permaneció en mi almohada cerca de dos meses, y me generaba una sensación que nunca había experimentado.

A mis padres Jaime les había agradado tanto que lo invitaron a quedarse cuando quisiera y que no necesariamente debía ser por trabajo, y así lo hizo, durante el verano nos vino a acompañar por una semana mas y después se volvió costumbre que viniera todos los veranos, ya hasta me había agarrado confianza y me decía “osezno” pues yo le había comentado que me gustaban los osos (animales), incluso vino para mí cumpleaños de mayoría de edad y me regaló un hermoso reloj. Ese verano recuerdo que fue el mejor de todos. Jaime volvió cerca de la fecha de mi graduación, muchos de mis compañeros me molestaban mucho ya que se había esparcido el rumor de que yo nunca había besado a nadie. Nunca fui muy sociable con mi curso, siempre me sentí excluido, además de que me fui cuenta muy pronto de mi gusto por los hombres, estar en un colegio de solo hombres, ser gordito y no enganchar con las típicas actividades de machito, siempre me acarreó ser el objeto de bromas infantiles y bullying. Además de que yo deseaba que mi primer beso me lo diera una persona especial, en mis más profundos deseos quería que esa persona fuera Jaime.

Durante esa jornada llegué a casa y le encontré de sorpresa tomando café con mis padres, ellos habían estado planeando hace varias semanas tomarse un tiempo para ir en su segunda luna de miel. Cuando llegue me dijeron que por motivo de una promoción de último momento ellos partirían a la noche y que Jaime había accedido a quedarse conmigo durante los dos meses que ellos iban a estar fuera, el corazón casi se me salía del pecho, esa tarde fuimos a dejarles al aeropuerto y a la vuelta Jaime me preguntó -Camilo….¿estas bien? Te noto algo distraído-, -no es nada Jaime, es solo que estoy un poco cansado y además mañana es mi fiesta de graduación, y pues no estoy demasiado entusiasmado- , llegamos a casa y Jaime rápidamente preparó una cena que a mi gusto fue increíble, yo le pregunté si acaso él iba a quedarse en mí habitación como de costumbre, -no creo que sea justo, llevo dejándote sin habitación por dos años, no te preocupes yo dormiré en el sofá cama-, -Jaime…..- le dije -duerme en mi habitación yo usaré la de mis padres- habiendo dicho esto subí las escaleras y me dispuse a dormir.

Al día siguiente Jaime me despertó con un desayuno impresionante en la cama acompañado de una sonrisa que me hizo desear que todos los días fueran así, -para que comiences bien este día- dijo Jaime y luego se sentó al lado de la cama y encendió el televisor, yo mientras me espabilaba no me atrevía a mas que mirarlo, mientras en mi mente imaginaba como seria besarlo, sentir ese aroma que me volvía loco, sentir ese cuerpo ancho y macizo entre mis brazos, a estás alturas yo ya tenia algo vello en el pecho y en la barriga, y mi barba estaba creciendo lentamente y media ya cerca de 1,85, pero nada se comparaba con la belleza de ese oso sentado a mi lado, no se en que momento me sucedió pero después de desayunar me acurruque a su lado y me quedé profundamente dormido, envuelto en su aroma.

Desperté mas tarde y noté que Jaime no estaba en casa, de seguro fue a pasear por la ciudad, yo me dedique a preparar mis cosas para la fiesta de graduación, ya eran las 9 pm y Jaime no volvía, le dejé una nota en la mesa del comedor que decía “no vuelvo sino hasta después de las 2 am dejé algo de comida preparada en el horno”, después de eso, me vestí y salí a mi fiesta.

La fiesta fue pues como cualquier fiesta de graduación, yo había quedado de asistir con una amiga, pero ella se resfrío. Mis compañeros estaban besando a sus citas y vi a varios encaminados hacia recluidos lugares a hacer algo más que besarse. Yo solo pensaba en Jaime, comenzó el evento para coronar al rey y la reina de la promoción, antes de que se les eligiera yo ya estaba en el auto manejando lentamente a casa.

 Cuando me di cuenta que eran cerca de la 1:30, al entrar a casa supuse que Jaime estaba dormido, ví su chaqueta colgada y al subir la escalera sentí su respiración desde el pasillo del segundo piso, lentamente me encaminé a la habitación de mis padres cuando siento un quejido proveniente de mi habitación, la curiosidad me mataba, entreabrí la puerta y lo vi en todo su esplendor desnudo, tirado en mi cama, sobándose su panza y frotando a su ancho pecho, su respiración se hacia mas fuerte y de a poco pude divisar su pene como se enrojecía y creía , yo no aguantaba mas estaba a punto de explotar, pero corría el riesgo de que me descubriera, fui a la habitación de mis padres, rápidamente me puse mi pijama para estar mas cómodo y salí al balcón que comunica ambas habitaciones, y ahí estaba la visión mas espectacular que haya visto en mi vida, el oso de mis sueños tocándose y gimiendo de placer, echado en mi cama, yo no aguante mas y comencé a masturbarme a través del pantalón, luego metí la mano y seguí haciéndolo hasta que sin darme cuenta golpee un macetero que cayó al suelo del balcón con un ruidoso ¡crash!, Jaime se apresuró al ventanal y lo abrió tan rápido que no me dio tiempo de escapar ni de sacar la mano de mi pantalón.

-¿que sucedió?- dijo -¿Qué haces aquí Camilo?- preguntó mientras me miraba medio sorprendido y algo nervioso, "no se como explicártelo Jaime", "lo siento Jaime, no fue mi intención espiarte" miles de excusas pasaban por mi mente pero ninguna salió a flote, me quedé pálido sin poder gesticular frase, Jaime me miró detenidamente y luego dijo duramente -entra que hace frió-, yo estaba congelado pero de miedo, no sabia que iba a suceder, no sabia si Jaime se iba a ir, no sabia si iba a llamar a mis padres, pero solo se acercó y sin mas ni mas puso su brazo alrededor de mis hombros, -tranquilo no le diré a nadie, solo quiero saber que hacías ahí-…….mi cara se puso roja y mi respiración se forzaba mas de lo usual y lo único que salió de mi boca fue -te miré... me pasan cosas contigo….me excite….me gustas, creo... no sé, creo que si, pero no sé- y terminé con un lastimoso y casi audible -lo siento-. 

El solo resopló y dijo -no debes sentirlo- luego tomo unas bocanada de aire y salió al balcón mientras encendida un cigarrillo, -no te preocupes- añadió, -si así eres tu, nunca nadie te debería juzgar por ello-, hubo una pausa muy larga pero su cara luego dejo de ser tan formal y sonrió con una mueca torcida diciéndome -pero eres un osezno muy picaron espiándome así-, yo me puse rojo y le pregunté si acaso le molestaba que lo hubiera visto, mientras él terminaba de fumar su cigarrillo y apagaba la colilla sobre el barandal del balcón dijo -no me molesta, es más, para que estés tranquilo debes saber que soy bisexual-. Mi mente no podía creerlo, -Jaime...- dije con voz temblorosa -tu crees que podrás perdonarme, es que en serio me gustas y pues nunca me hacía sentido así por alguien.... o hecho algo así mirando a alguien- esbocé una pequeña sonrisa mientras mis ojos buscaban los suyos.

-JAJAJA- rió Jaime -no puedo decir que no a esos lindos ojitos de cachorro que pones- 

Mi cara se puso muy roja y por algún extraño motivo tenía una muy visible erección a un pesar de estar algo avergonzado, además no ayudaba en nada el constante paseo de Jaime aún desnudo por la habitación.

-pues ¿que te gustaría hacer?- preguntó -creo que nunca hemos hablado de cosas sexuales o románticas ¿ya lo has hecho?, ¿que te gusta?-

Yo estaba muy excitado y con los cara tan roja que sentía los latidos de mi corazón en mis oídos

-yo... pues yo... nada... pues no... he besado a nadie aún- me forcé a decir eso y luego solo enterré mi avergonzada cara en la almohada.

-Que hermoso y tierno eres- dijo Jaime -¿me permitirías ser tu primer beso?- 

-¿QUEEEEÉ?- dije mientras mi corazón palpitaba a mil por hora, mi sueño se haría realidad, no podía creerlo, -pues , si, lo deseo desde hace mucho- le confesé  -es más quiero hacer de todo contigo- 

habiendo dicho esto, lentamente se acercó, acarició mi rostro con el dorso de su mano y luego con su dedo hizo lo mismo con mis labios, me hizo un poco de cosquillas, lo que me hizo sonreír y durar una entrecortada exhalación. Jaime luego tomó mi mano y la llevó a su rostro y me hizo imitar sus movimientos y cuando pasé mi dedo por sus labios lo beso suavemente, nuestras caras se acercaron lentamente, yo podía sentir su aliento calido, sus labios estaban a centímetros de los míos, sentía como su aroma me envolvía, luego tomó suavemente mi rostro y muy lentamente nuestros labios se fundieron en un besó, mi cuerpo no respondía, mis piernas flaqueaban, sentí que caía, pero Jaime me abrazó fuertemente luego sentí como si flotara, lentamente nuestras bocas se abrieron y su lengua comenzó a jugar con la mía, su barba me inundaba con ese aroma a colonia y tabaco, luego me depositó suavemente sobre la cama, yo estaba excitadísimo de solo estar ahí, y Jaime se percató de ello.

-Vaya vaya además de pícaro, eres un osezno calentón-, dijo él, yo solo sonreí, -bueno creo que también debemos ser justos, tu me viste desnudo ahora debo verte yo- sin mas que decir Jaime prescindió de mi pijama y me dejo desnudo tendido sobre la cama, -vaya- dijo con sorpresa  -eres ya un osezno hecho y derecho- después de esto, comenzó a recorrer mi cuerpo con sus firmes manos, cada toque era una explosión de placer, luego se acerca a mi y me besa nuevamente, -yo hace mucho esperaba esta momento- le dije, el solo sonrió y me beso de nuevo y luego besaba todo mi cuerpo, desde el cuello hasta mis piernas, llegando a mi pene comenzó a tocarme y después jugaba con su lengua sobre el.

Jaime me levanto al rato después de haber jugado bastante con mi pene y me sentó en la cama, luego se acerca por el frente y me toma la cabeza, -¿quieres intentar esto?- pregunta, -Si- respondo yo. Obedientemente abrí mi boca y Jaime entro en, que sabor más espectacular, ese olor, era todo magnifico, luego cuando lo sacó entre jadeos le dije -soy tuyo Jaime, hazme lo que quieras-, Jaime luego me abrazó y me dijo -yo también soy tuyo, y puedes hacerme lo que desees-. Yo estaba dispuesto a todo, además no quería tener mi primera experiencia sexual con nadie más que con él, -por favor, hazme tuyo- le dije nuevamente susurrando.

Dicho y hecho, Jaime rápidamente comenzó a buscar algo entre su ropa y saco un pequeño frasco y unos condones, me preguntó si acaso quería penetrarlo primero, le dije que no, que quería que me enseñará primero pues yo no sabría cómo hacerlo, Jaime sacó algo del liquido del frasco, lo froto contra mi culo, -esto se sentirá frío pero luego tomará un calor agradable, y teayudará a dilatar-, dijo Jaime, a la vez que jugaba con sus dedos en mi culo me masturbaba lentamente. -Tranquilo mi querido osezno- me decía Jaime -voy a ser lo mas sutil que pueda-, después de haber dicho eso, me puso en cuatro, y comenzó lentamente a ponerme el tronco gigantesco que tenia por pene, -Ahhhhh…Jaime….me duele….- gemía yo, -tranquilo osezno mío, lo haré mas lento aún- y así lo hizo…estuvo cerca de 20 minutos dilatándome lentamente con su tronco, hasta que por fin no dolía mas y solo existía un placer inigualable luego entre jadeos sentía su respiración, se iba deteniendo de a poco, hasta que se normalizó y me preguntó…-¿estas listo?-….yo solo asentí, entonces ese macizo hombre comenzó a entrar y salir de mi culo y mi cuerpo solamente sentía placer, un placer incomparable, las manos de mi oso me sujetaban con fuerza las piernas, luego de la nada Jaime me dice que me de vuelta -quiero verte la cara-, yo obedecí y me acosté de espaldas, Jaime toma mis piernas en sus hombros ynme penetra una y otra vez entrando y saliendo completamente cada vez, yo no daba mas por la excitación y, sin siquiera tocarme, entre gemidos del más intenso placer que haya sentido jamás, empecé a eyacular.

Habiendo acabado yo, Jaime sale de mi, se retira el condón y comienza masturbarse justo en frente mío, sus gritos de placer se transforman en verdaderos gruñidos de oso, al rato siguiente también acaba bañándome en su leche caliente, luego, se recuesta al lado mío y me da un largo beso que me adormece, después de ello Jaime se queda mirándome fijamente, -hemos hecho un desastre- me dice sonriendo, -ven vamos a la ducha-

Ya bajo el agua la belleza de Jaime no disminuía, el oso de mis sueños me bañó, limpió hasta el ultimo centímetro de mi cuerpo, pero con solo sentir el toque de sus manos me excité una vez mas, a lo que Jaime solo sonrió, acto seguido se agachó y comenzó a mamar mi pene de una forma espectacular, yo ya estaba por acabar cuando Jaime se detiene, luego lentamente  retoma su trabajo y me mantiene a punto de acabar por un largo tiempo, luego, atrapado entre Jaime y la pared, yo, sin poder aguantar más, le lleno la boca con mi leche, luego mi oso solo me mira con ternura. Nos terminamos de bañar y me dice -vamos a secarnos-

Su pecho estilaba las últimas gotas de la regadera, cuando me le abalance robándole otro beso, -Quiero estar contigo para siempre- le dije a Jaime y me dio otro beso. Llegando de nuevo a la habitación, nos acomodamos a dormir, Jaime me abrazó y con un suave beso, me dijo, -hasta mañana-, yo le respondí -hasta mañana, hermoso oso de mis sueños-

Los siguientes días no nos despegamos el uno del otro, era la primera vez en mi vida que me sentía así. Al terminar los dos meses, llegaron mis padres, y Jaime tuvo que volver al trabajo, nos volvimos a ver al verano siguiente y en cuanto tuve la oportunidad, busque entrar a una universidad en su ciudad, mis padres nunca se preguntaron porque Jaime nunca mas volvió a ir a la casa, pero la verdad es que desde aquel entonces estamos juntos, y él será por siempre el único oso de mis sueños.

Fin

By K

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tus papis lejos ni supieron.
Te imaginas qué pasaría si ahora lo leyeran. Ese si que va a ser El Cuento. ¿Lo escribirás?