sábado, septiembre 30, 2006

Entrenando con un Griego

Mi nombre es Seba, tengo 23 años, desde mas o menos los 18 años he tenido cierta fascinación por los hombres grandes, velludos, y corpulentos, creo que toda esto partió cuando me mudé con mi familia a un departamento en la zona oriente de la capital, era un departamento pequeño, pero acogedor y vivíamos tranquilamente todos, quedaba al lado de una gasolinera, y frente a varios restaurantes. Llevábamos viviendo ahí cerca de dos meses cuando un restaurante cerró, a poco tiempo después se veía mucho trabajo en el lugar. Un día me acerque a ver que estaban haciendo cuando me topé con un hombre, de mas o menos 1,75 o mas de alto, unos brazos grandes, muy velludos y musculosos, dos piernas cual pilares hermosamente tallados, un pecho enorme que lucia nos cuantos vellos que sobresalían por el cuello de la camisa abierta hasta el 2º botón; recorrí esta visión hasta que hice contacto con unos hermosos ojos color avellana que se acompañaban de una sonrisa en una cara que estaba rodeada de una frondosa barba color castaño. -hola- me saludó el individuo con un acento bastante peculiar, pasaron ceca de 5 segundos en los que debí reaccionar para saludar, -ehh….. hola- dije algo nervioso, -¿tu eres de por acá?- preguntó, con una dicción muy forzada, lo que me hizo asumir que era extranjero y no se manejaba mucho con el idioma español, le pregunte si hablaba ingles, idioma que no me cuesta puesto que hice un intercambio durante un año en Inglaterra por parte de mi colegio, me respondió en perfecto ingles que si, le dije que yo vivia en los departamentos del frente y apunte señalandole el balcón; estuvimos conversando cerca de dos horas y la conversación hubiera durado para siempre de no ser por que se me hacia tarde para regresar a casa. Durante la noche no paraba de pensar en aquel tremendo pedazo de hombre, en su cara, su mirada y los planes que tenia para ese lugar en donde estaban trabajando; su nombre era Bernard, que significa oso fuerte, y vaya que lo era, nacido de padre griego y madre francesa había sido criado como pescador junto a su padre en la ciudad de Preveza, con el tiempo, pudo dedicarse a estudiar mas a fondo educación física lo que le ayudo a participar en varios concursos de levantamiento de pesas. Le pregunte cual había sido su razón para venir a Chile y solo sonrió diciendo que quería conocer lugares donde nunca había estado, además que pretendía abrir un gimnasio justo en donde están construyendo. La emoción de verle desde el balcón del departamento todos los días pudo más que yo, y al despedirme le di un gran abrazo, aunque recibir uno suyo fue aun mejor. Durante las siguientes semanas me asomaba a ver si Bernard estaba cerca, pero mis intentos de verle fueron infructuosos, hasta que un día se apareció frente a mi puerta, de nuevo con su acento y su forzada dicción en español me dice, -hola- dijo con una sonrisa -yo propongo trato a ti, ¿tu, puedes, sales un momento?- al terminar de hablar su sonrisa hizo que no me rehusara, habíamos estado hablando cerca de 10 minutos cuando me dice en ingles que quería mostrarme algo, salimos de los edificios y cruzamos la calle hacia su gimnasio, ya terminado, solo faltaba la inauguración oficial, me hizo el tour mientras seguía hablándome de un trato que quería proponerme, me dijo que si acaso yo le podía enseñar a hablar bien el español el me dejaría ir al gimnasio completamente gratis, yo siendo un chico un tanto pequeño y gordito, pues no era una mala idea, además así podría ver a este osote todos los días. La inauguración del gimnasio fue emocionante, además que este era bastante amplio y poseía las mejores maquinas, trotadoras y equipos de pesas que habían, lo que mas me encantaba del lugar era la sección de los baños comunitarios, divididos en sector de hombres y mujeres, por lo que en mas de una ocasión me pude bañar junto a Bernard y admirar su majestuoso cuerpo desnudo cubierto de pelos, entre sus piernas ostentaba una verga bastante grande y gruesa sin siquiera estar erecta, cuando le vi por primera vez, tuve que salir corriendo pues mi erección era bastante notoria. Pasaban los días y yo iba todas las noches a entrenar al gimnasio de Bernard mientras practicábamos su español, el cual ya podía hablar bastante mejor, al cabo de un par de meses, yo ya estaba modificando mi cuerpo ya tenia algo de masa muscular, mi espalda se había enanchado y me veia bastante mejor que cuando comenzamos. Pero eso era nada comparado con Bernard, su cara al levantar pesas, su barba, sus ojos, su cuerpo desnudo en los baños, eran mi máxima inspiración para el entrenamiento. Cierto día, después de entrenar, fuimos como de costumbre a los baños, pero yo había dejado encendidas las luces de la sala de maquinas, por lo que Bernard se adelanto mientras yo apagaba las luces, me demore un poco por un problema con la electricidad, pero nada que no pudiera solucionar, cuando volví a los baños me encontré con Bernard tendido de espalda estirándose, me guiño un ojo en cuando entre y se sentó con los pies en el agua, luego palmoteo el suelo indicándome que me sentara a su lado, lo cual hice, se me acerco lentamente y me dio un gran abrazo que duro mas del tiempo normal, esto produjo que me comenzara a excitar, mientras Bernard me sujetaba comenzó a acariciarme el cuerpo lentamente, bajo sus manos lentamente hacia las mías y fue imposible ocultar mi erección cuando me las tomó, luego se quedo mirando perplejo mientras yo me ponía rojo por la vergüenza, luego sonrió nuevamente y se movió un poco hacia atrás enseñándome su verga, la cual estaba dura y se veía gigantesca, luego lo mire nuevamente y me guiño el ojo mientras sonreía y terminamos con un apasionado beso ansiado por mí desde el primer día que le vi. La excitación era cada vez mayor, Bernard comenzó a tocarme, retrayendo mi prepucio y tocándome el glande con su dedo pulgar, lentamente comencé a lubricarme y cada vez que lo hacia Bernard apretaba gentilmente mi verga y lo repartía con su dedo por todo mi glande, haciéndome gemir de placer, luego dijo que entrara en el agua y al hacerlo quede justo a la altura de su cintura, al levantarse Bernard pude ver su verga con mayor detalle, no aguante y comencé a mamársela, primero la cabeza roja, luego su tronco venoso y con mucho esfuerzo logre llegar hasta sus bolas, grandes, redondas y con un aroma que me exitaba aun mas, Bernard solo exhalaba y gemía cada vez mas, lo que me ponía muy caliente y comencé a masturbarme pero Bernard me detuvo, luego entró al agua y se acercó lentamente. De nuevo su sonrisa hizo que no rehusara nada de lo que este hombre quería hacerme, se acerco a mi oído y dijo –te voy a hacer mió- haciendoalarde del español que le enseñé, habiendo dicho esto, se sentó en el segundo escalón de la escalera de acceso a la piscina, el agua le llegaba hasta el pecho haciendo que sus pelos flotaran como una tupida selva acuática, yo no espere mas y me acerque, con un rápido movimiento, Bernard, me tomó y me sentó en sus muslos, me abrazo y nos dimos otro beso, al separar nuestras caras Bernard se lamió los dedos y con mucha destreza magnifica comenzó a jugar en mi culo dilatándome lentamente, el agua caliente de los baños ayudaba bastante, mis gemidos se hicieron cada vez mas fuertes hasta que Bernard dijo que ya estaba listo, me levanto un poco para luego sentarme en su endurecida verga, la cabeza era enorme, casi no cabía en mi culo - me duele- le dije, pero Bernard solo respondió con una sonrisa y comenzó de nuevo con mas suavidad, mi culo lentamente fue cediendo hasta que me entro todo ese tronco grueso que tenia el osote. El placer era inigualable, en ese momento me moví un poco y arquee la espalda, al hacer esto Bernard me tomo por la cintura con una mano y con la otra comenzó a masturbarme mientras presionaba su pelvis contra mi culo haciendo que su polla entrara y saliera de mi sin problemas, estuve a punto de acabar varias veces, pero Bernard se daba cuenta de ello y se movía mas lentamente para extender el placer que sentíamos ambos, luego era Bernard quien estaba a punto de acabar, por lo que me masturbe rápidamente y acabamos al mismo tiempo, él bombeándome su semen en el culo, y yo chorreándolo en el pecho y llegando a su cara. Luego con mucha calma saco su pene de mi culo, yo me deslice hacia un costado y me quede adormilado en su pecho abrazándolo. Cuando desperté eran cerca de las 12 por lo que me apresure en regresar a casa, nadie se dio cuenta de la hora a la que regrese. Aun lo recuerdo como si fuera ayer, fue la mejor experiencia de mi vida. Ahora Bernard esta de vuelta en Grecia por motivos de una competencia y yo estoy manejando el gimnasio, ahora entrenamos los dos juntos en el gimnasio y nos relajamos después en los baños.
Fin 
by K

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu semen mental desborda el blog. Lo que tú imaginaste, yo lo vivi con un marino griego en Quintero y creéme, hacerlo y recordarlo es mejor que contarlo.
Un saludo para Pato el quinterano celestino y para Dimitris el nauta amorOSO.

Hector Felipe Villamizar dijo...

Súper arréchisimo, casi acabo leyendo todo esto y el guevo seme puso duro como un pilar mientras leía, espectacular Post.

Jogreg dijo...

Sus cuentos son realmente muy buenos y excitantes, seguiré pasando seguramente...

hector toscano dijo...

que buena historia!!!hace excitar hasta las piedras, felicitaciones !!!

Anónimo dijo...

Deberías publicar un libro, te felicito